Las ‘Sesiones espíritas’ en España

En 1859 están surgiendo muchas nuevas ciencias y tecnologías: tren, telégrafo, fotografía, primeras grabaciones de sonido

[Primera canción grabada, 1859]

Algunas de estas invenciones permiten comunicarse con el otro lado del océano, pero otras trabajan con lo inmaterial (magnetismo, electricidad) y parecen casi mágicas. Más que nunca, en 1859 la magia, la religión y la ciencia forman una especie de triángulo. No es de extrañar, pues, que se admita con cierta naturalidad una nueva ciencia que permita hablar con los muertos. Está a punto de surgir el espitirisimo.

En la década de los cincuenta, en su casa rural de los Estados-Unidos de Nueva Inglaterra, las hermanas Fox son unas dulces jóvenes que dicen comunicarse con un espíritu a través de un código telegráfico de golpecitos en la pared. Según parece, muchos años después, una de las hermanas llegó a reconocer en su lecho de muerte que todo aquello no había sido más que la invención de dos muchachas aburridas con demasiada imaginación. Pero a mediados del siglo XIX, la experiencia que cuentan las dos hermanas es creída a pie juntillas. Ha de observarse que entonces no existe todavía el psicoanálisis. El inconsciente, como una gran sombra, todavía se enseñorea de la realidad. Los deseos, los sueños, las fantasías se hinchan como un globo de luz que necesita emitir su brillo. La gente está deseando la aparición de una ciencia que pruebe por fin que hay vida después de la muerte.

Fox-Sisters-Daguerreotype

Las imaginativas hermanas Fox

El conocimiento de las experiencias de las hermanas Fox se transmite con la velocidad de un virus. Allan Kardec, considerado padre del espiritismo, investiga estos y otros fenómenos posteriores, como la escritura automática o los mediums, dándoles credibilidad científica.

En 1853 llegan las table turning o mesas giratorias. Varias personas entrelazan sus dedos alrededor de una mesa, formando una cadena magnética, y al cabo de un rato la mesa empieza a oscilar, tiembla, cruje…  Incluso los espíritus comienzan a transmitir mensajes por telegrafía psíquica: alguien recita el alfabeto y en la letra elegida suena un golpe. Rodeados de la cadena eléctrica, pronto giran o levitan también objetos, sombreros y hasta personas. Hacen furor.

Kardec escribe en 1857 El libro de los espíritus, en 1858 funda la Sociedad de Estudios Espiritistas de París. Las ciencias espíritas cruzan océanos y tierras con asombrosa velocidad.

No son pocos los científicos de prestigio aquí y en otros países que se interesan por estos fenómenos; o incluso los avalan, como el matemático August De Morgan que se interesa por la clarividencia e investiga las habilidades de la medium María Hayden. En 1863 publica From Matter to Spirit: The Result of Ten Years Experience in Spirit Manifestations. O el famoso químico y físico Sir William Crookes, que estudia a mediums como Daniel Dunglas Home y sobre todo se implica con la medium Florence Cook, que materializa el ectoplasma de una mujer fallecida, Katie King.

En España se adscriben con entusiasmo al estudio de estas nuevas ciencias caballeros y médicos respetables. Las sesiones espíritas entran en los salones españoles con gran éxito, se trata de un juego aristocrático y de buen tono. Son divertidas, extravagantes, y hasta sexys -es el único lugar en que damas y caballeros no solo comparten una experiencia deliciosamente terrorífica; allí pueden entrelazar sus manos-. Se extendieron muy pronto entre la aristocracia aburrida. Los elegantes las organizaba en mansiones, en casinos, en el ateneo. Se escribieron libros, se llenaron periódicos, se crearon sociedades. La propia reina Isabel II se aficionó en seguida a estas sesiones.

Para presenciar todo esto, S. M. la reina Isabel, S. M. el Rey y S. A. R. la Serenísima Sra. Princesa de Asturias, con sus respectivas servidumbres, fueron a las 5 de la tarde a la casa de recreo, llamada del Labrador (…). Por altos miramientos y precaución prudentísima no tomaron parte alguna, ni la más mínima, en estos experimentos, ni S. M. la reina Isabel, ni el ama de cría de la augusta Princesa.
(…) La marcha de progresión en ambos rumbos, como el girar de las mesas, como la aplicación de la cadena al cuerpo humano y, en suma, cuantas tentativas se hicieron, tuvieron el éxito más completo. SS. MM. se retiraron a su real palacio agradablemente sorprendidos ya bien entrada la noche. [La España, mayo 1853]

La frontera entre la ciencia y la magia es muy delgada en este año 1859. Parece un hecho incontrovertible, sí: hay vida después de la muerte, podemos comunicarnos con los espíritus de aquellos que han fallecido. Así, cuando el lector entra en el mundo de Caen Estrellas Fugaces acaba moviéndose en el territorio de lo maravilloso.

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