La Tormenta Solar de 1859

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Atardecer sobre Madrid. 1859.

El 1 de septiembre de 1859, el Sol emitió una inmensa llamarada, la más potente tormenta solar registrada en la historia. El sol lanzó hacia la Tierra toneladas de partículas, y el campo magnético terrestre se deformó por completo.

Se observaron auroras boreales en Roma, en Madrid, en La Habana y en las islas Hawai, también cortinas de luz en toda América del Norte. El barco Southern Cross, en las costas de Chile, declaró estar navegando sobre un océano de sangre, bajo un cielo bañado de rojo.

Hoy se la denomina Fulguración de Carrington, por el astrónomo londinense que la anotó.

La mañana del jueves 1 de septiembre, mientras estaba ocupado en hacer mi acostumbrada observación de las formas y posiciones de las manchas solares, fui testigo de una aparición que creo debe ser extremadamente rara. Proyectaba la imagen del disco solar, como suelo hacer habitualente, sobre una plancha de cristal revestido con temple de color paja pálido (…)

(extracto de la Royal Astronomical Society, 1860, cortesía de la Nasa, de mano del propio Richard C. Carrington)

Aquella tormenta solar indujo corrientes tan intensas que interrumpieron los circuitos de telégrafo y llegaron a incendiar algunas estaciones, a producir electrocuciones. Si no tuvo consecuencias brutales fue debido a que todavía no existía una civilización tecnológica. De darse hoy, los satélites artificiales dejarían de funcionar, acabaría con las comunicaciones de radio, habría apagones eléctricos a nivel internacional. El mundo quedaría apagado durante semanas.

He aquí una recopilación de los periódicos españoles de la época que se hicieron eco de aquel extraño fenómeno; La España, el Época, La Iberia, El Mundo Pintoresco, El Clamor Público… (fuente: La Biblioteca Nacional). Algunos de los textos son lacónicos y otros más encendidos.

La aurora boreal que se observó en Madrid, o por mejor decir en España, la noche del domingo al lunes de la semana pasada, ha sido ostensible en toda Europa a juzgar por las noticias que nos van llegando de París, Londres y otras varias capitales. (…) A medio día del domingo, la aguja magnética empezó a percibir impresiones violentas, y las líneas telegráficas en Ostende, Auveres, Londres, París y Berlín, y aun el cable submarino entre Ostende y Donores dejaron percibir signos evidentes de relación con el precitado fenómeno durante el espacio de su aparición. [El Clamor público  6 de septiembre]

La magnitud y la magestad (sic) de este fenómeno y la incertidumbre que hasta ahora reina en las causas que lo producen , han dado lugar a los terrores con que la ignorancia vulgar mira su presentación, siendo así que solo debia escitar (sic) en todos los pechos, sentimientos de gratitud y de admiración hacia la sabiduría de Dios, Autor y Supremo Conservador de cuanto existe. [Diario oficial México 15 septiembre]

La aurora boreal del domingo, visible en toda esta parte de Canadá y en los Estados-Unidos de la Nueva Inglaterra, ha sido la más hermosa que se ha visto hace veinte años á esta parte. Su efecto sobre los alambre telegráficos es de los más singulares. hubo gran dificultad en transmitir desde las ocho de la noche hasta la una de la mañana. [El Clamor público 24 septiembre]

… Y bajo esta tormenta, en ese mismo momento, comienza Caen estrellas fugaces.

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